A las tres de la tarde, el tablero marcaba 256 ausencias. Sólo Eduardo Fellner, el titular de la Cámara de Diputados, ocupaba su sillón en el estrado de la Presidencia, mientras detrás de las cortinas, revoloteaban algunos kirchneristas. Con esa postal, ayer y por tercera vez, el arco opositor resolvió postergar una sesión especial solicitada para tratar el decreto de necesidad y urgencia de las reservas. Esa decisión desató reproches y pases de factura internos: hubo críticas a los radicales por “dilatar” el debate, enojo del peronismo disidente y hasta Elisa Carrió, la más dura, acusó a un sector de ser “funcional” al Gobierno.
Ayer por la mañana, los referentes opositores se reunieron en el despacho de la radical Silvana Giúdici y ratificaron su postura de no bajar al recinto para tratar el decreto de necesidad y urgencia que avala el uso de 4.300 millones de dólares de reservas del Banco Central para pagar deuda. El argumento sigue siendo el mismo: aún no hay dictamen de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo, donde se analizan todos los DNU, paso previo para que luego sean debatidos en el pleno. Sólo la diputada Patricia Bullrich, de la Coalición Cívica, transmitió la intención de su bloque de ocupar sus bancas, aunque fuera un gesto testimonial. (Crítica) |